Las 10 no-razones para legalizar las drogas

Lega-lega-lización!! Cannabis!!

Se ven por Internet interesantes debates sobre la prohibición o legalización de las drogas. Como forma de legalizar una “industria” que daría trabajo y jugosos impuestos. Y que cada uno libremente elija drogarse o no, total… Si el tabaco y el alcohol es legal, ¿Por qué no la marihuana o la cocaína?

En primer lugar hay que analizar bien lo que se dice y las consecuencias que se derivarían de una legalización. Yo soy el primer defensor de la libertad, de las personas y en el comercio, pero no todo es blanco o negro. Vivimos en una sociedad en la que compartimos: compartimos los parques donde nuestros hijos juegan, hacemos “bote”  para pagarnos la sanidad entre todos, damos dinero a quien pierde su trabajo para que no se muera de hambre, etc. Veamos las 10 no razones para legalizar las drogas:

1. Cada uno es libre de drogarse o no drogarse.

Nuestra libertad individual por suerte o por desgracia está limitada por el comportamiento y respeto a los demás. Por tanto, no podemos justificar la libertad individual como argumento para la legalización. Que en mi barrio consuman drogas todos menos yo me afecta, puesto que me los encontraré drogados. Ellos libremente eligen eso pero yo lo “sufro”. En general, la gente no drogada no quiere tener a la drogada cerca. Es algo que no tiene discusión. También los efectos económicos que veremos después.

2. Si el tabaco y el alcohol es legal, el resto de drogas también debería serlo.

Bien es sabido que los efectos cerebrales de unas sustancias a otras cambian. Las separamos entre drogas blandas y duras, entre otras por la irreversibilidad de sus efectos sobre el cerebro. Pero podríamos argumentar los efectos sobre la calidad física, mental, adicción, síndrome de abstinencia, etc. Bajo lo cual, tabaco y alcohol serían de lo más suave, nada comparado con la cocaína o la heroína.

Por otro lado, desde los gobiernos (los occidentales especialmente) se está desalentando el consumo de estos dos sustancias legales tan implantadas. El tabaco sí se está persiguiendo, el alcohol, en mi opinión, en mucha menor medida. Pero no se puede argumentar que se prohíba también el tabaco de golpe, todos sabemos que una industria no puede caer de la noche a la mañana… (paro, estancos cerrados, campos abandonados, logística…) un desastre. Por eso, poco a poco, puteando, es como se quiere acabar con esto. Pero sí se está haciendo, no nos engañemos.

3. Legalizando las drogas se recaudarían muchos impuestos. 

La cuestión económica se debe analizar en todos los términos. Se deberían calcular los beneficios en términos de venta de droga: por un lado la recaudación de IVA e impuestos especiales con los que se podría grabar esta actividad. También, la generación de empleo y actividad económica consecuencia de este nuevo negocio. Pero, por otro lado, los costes. En primer lugar, inseguridad ciudadana, ya que encontraríamos casos de adicción de personas que no tienen suficientes ingresos para financiarla. En segundo lugar, los gastos médicos derivados de enfermedades y de la mayor vulnerabilidad de las personas que al tener menos salud consecuencia de la drogadicción ( y es que, las drogas en poca cantidad, también son nocivas, no existe un mínimo de consumo que el cuerpo no note) y en tercer lugar, el coste en términos de productividad y absentismo provocado por drogadicción, medido en mayor número de bajas laborales y menor productividad en el puesto de trabajo.

Pero tampoco se nos puede escapar que lo más importante es el uso de la renta de las personas. Si entre los ingresos de una familia o persona, añadimos a su renta disponible un gasto en droga, esa parte de dinero destinada a ello, no se destina a consumir ipods por ejemplo, o ropa, o una caña en un bar. Un desplazamiento de la renta disponible hacia un negocio que además no favorece al conjunto es un terrible error en términos de economía. Consumiendo ipods favoreces a la creación de ellos, fabricación y a la contratación de ingenieros que los desarrollen. Consumiendo droga sólo favoreces la logística como actividad intensiva en cultura.

4. Prohibiendo se consume más. Al estar prohibido la gente quiere consumir.

No se puede saber si prohibiendo se consume más. Como ejemplo, China tuvo años legalizado el opio y fue un desastre por el alto consumo de éste. En Europa, el tabaco y el alcohol están legales y se consumen en muchísima más proporción que las drogas ilegales.

Sinceramente, que una sustancia determinada esté legalizada incita a que creamos que es menos nociva.  Por otro lado, la marihuana y ciertos derivados no están prohibidos en su consumo, sólo el tráfico, y no por ello la gente los consume menos que la cocaína o la heroína por ejemplo.

El efecto rebeldía adolescente de hacer lo prohibido creo que no representa a toda la sociedad.

5. Prohibiendo no se soluciona el problema.

Los problemas nunca se deberían de solucionar prohibiendo. Pero las personas, personas son… A pesar de que no se soluciona, es la mejor de las alternativas. Si alguien espera que legalizando y concienciando se solucionaría, yo mejor espero sentado. De todas formas, como decía anteriormente, el consumo de alcohol y tabaco (que también podemos considerar “drogas”) es mucho mayor en proporción que lo ilegal. Y quizás, todos aquellos defensores del tabaco no lo defenderían tanto si nunca lo hubieran probado.

6. Una sociedad más libre y responsable. La concienciación es la solución al problema.

Una sociedad no es más libre por hacer lo que te da la gana. El robo es también una opción libre y no por ser legal seríamos mejor sociedad. Hay que medir las cosas en términos de beneficio conjunto siempre. La concienciación sería la solución idílica en el mundo de yupi, pero en la vida real no es posible, al menos a medio plazo. Es importante que la gente conozca los riesgos, pero también los conoce por conducir bajo los efectos del alcohol y muchos siguen muriendo y matando por este motivo. Prohibir es la solución más factible.

7. A mi me da igual que otros se droguen o no, yo no lo voy a hacer. Allá ellos y su salud.

Pues no debería. Como he dicho antes, por suerte o por desgracia compartimos muchas cosas con el resto de personas, conocidas y desconocidas. Que la gente de tu barrio compre el pan en tu panadería en vez de en el hipermercado también te afecta. El consumo de los demás nos afecta, y las externalidades de su comportamiento también. Si vives en una calle de bares nocturnos sabrás los efectos de las externalidades negativas de las que hablo.

La salud de los demás es importante, en términos de gasto sanitario(cada euro gastado en tu vecino es un euro menos gastado en ti) y en otros conceptos (cada punto de absentismo laboral generalizado en una industria es un sobrecoste en el precio de lo que compras) y por otro lado, a mi no me gustaría trabajar en una tienda de venta de drogas, le vería cierto riesgo, al igual que no me gustaría vivir cerca de donde se drogan (si es que no es en cualquier parque) ni tener un comercio cerca de donde esté este mercado.

Si miramos en términos de salud, algunos argumentan que también debería estar prohibido estar gordo, el sedentarismo, etc. y en lo cual llevan cierta razón. Su falta de salud (evitable en muchos casos) afecta a mi cartera y a la tuya. Pero en realidad sí que veo esfuerzos por mejorar esto, cuando intentaron prohibir una hamburguesa hiper calórica, cuando obligan a detallar las calorías consumidas en los fast food o la alimentación responsable en los colegios. La diferencia es que ser gordo es malo, todo el mundo lo sabe. En el consumo de droga no siempre parece eso.

8. Las drogas no son tan malas como dicen. Lo mejor es probar de todo y elegir. Si tan malas son, nadie la consumiría. Al ser ilegales están tan alteradas que por eso son peligrosas. De calidad no son tan tan malas.

Se pueden consultar infinidad de sitios serios en Internet o en otros lugares donde en todo caso verás como los efectos de la drogadicción a largo plazo son nocivos. Al igual que como se dice que el alcohol en muy pequeñas cantidades no es malo para el organismo, no existe una pequeña cantidad de droga que sea no maliciosa. El hecho de que se alteren con otras sustancias las hacen aún más peligrosas, pero no por ser de calidad serán sanas.

Probar de todo y elegir no creo que sea una opción. Precisamente porque gustan es porque la gente repite. Hay según que sensaciones que es mejor no probar si no tienes intención de hacerlo de continuo. Por tanto, legalizar para disuadir tras probar no es una alternativa que acabe con el problema.

9. Sería la solución para algunos países que están en violencia por el tráfico de drogas.

Los países que tienen problemas por el tráfico y la plantación, como podría ser el caso de México, Colombia, etc. no tienen de raíz un problema de ilegalización. Tienen un problema de mafias y guerrillas que obtiene el dinero con el tráfico de droga, pero también de armas, etc. Legalizando ese sector, el problema de la violencia seguiría estando, sólo que habría que sumarle el problema de la drogo dependencia.

10. En Holanda se legalizó y no ha pasado nada.

En Holanda se legalizó el consumo de Marihuana y ciertos derivados en los coffee shops y en ciertas cantidades. No parece que hayan tenido grandes problemas, aunque hay intentos de evitar el “turismo de Marihuana” (pero al final nada porque los ingresos parece que compensan). De todas maneras, tampoco ha sido una legalización de todas las drogas ni mucho menos. Sigue existiendo el problema de cocaína y otras drogas.

Respecto a consumo, no tengo datos fiables ni me apetece buscarlos, pero no parece que haya disminuido el consumo. Parece más la estrategia del negocio que la de la libertad. Aún así hay que tener en cuenta las diferencias culturales entre países y regiones. El carácter más español no concuerda muchas veces con el de los vecinos europeos del norte. Al igual que si fuera voluntario el pago del transporte público, al español que lo pagaría pensaríamos que es “poco espabilado” cuando nadie lo paga, seguramente gente de países como Holanda lo pagarían en mucha mayor proporción. Con esto quiero llegar a la conclusión no científica y que me acabo de sacar de la manga de que en el carácter español, mucho más influenciado por la sociedad y mucho menos individualista que el Europeo occidental, una legalización produciría una relajación en el tema de la salud y sus efectos nocivos y produciría un mayor aumento en el consumo.

Para más información sobre drogas en la página de la Unión Europea y sobre salud pública y políticas europeas sobre drogas.

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